Slow Food

Masticar es una función bastante olvidada en estos tiempos modernos, sin embargo es la única dieta gratuita que nos ayuda enormemente a solucionar, junto a una buena alimentación,  todo tipo de problemas funcionales.

Masticar mucho un bocado hace que las enzimas más importantes de nuestro organismo comiencen su trabajo previo a la digestión, pre digerir es acaso uno de los actos más sencillos y placenteros que podemos obtener hablando de alimentación.

Las enzimas que generan las glándulas salivales actúan sobre el alimento facilitando la digestión posterior y aunque no lo parezca, algo tan sencillo como poner consciencia en la masticación a la hora de alimentarnos, por ejemplo, nos ayuda a: regular el peso corporal y eliminar así retención de líquidos, grasas y azúcares. Evitar inflamaciones, problemas intestinales y procesos oxidativos.

 

Lo que hoy se denomina “Slow food” nos trae al momento presente.

La magia de escuchar a su propio cuerpo y establecer una común-unión entre ambos.

Slow food: querete + escuchate + date tu tiempo.